El auge y la decadencia de la Medicina del Placebo

Durante las últimas dos décadas, los practicantes de medicinas alternativas y complementarias (MAC) han contado tanto al público como a la comunidad científica que nos estábamos perdiendo muchos tratamientos potencialmente efectivos y útiles simplemente porque pertenecen a otras culturas o porque no encajan en el paradigma científico actual. “Dadnos los recursos para investigar estos diamantes en bruto”, argumentaban, “y os daremos nuevas herramientas para mejorar la salud”.

Estas décadas y unos cuantos de miles de millones de dólares en investigación más tarde, la comunidad MAC no ha demostrado esencialmente nada. Los resultados son claros: ninguna de las terapias alternativas estudiadas funciona realmente. La evidencia muestra que la homeopatía es sólo agua, que la acupunctura no es más efectiva que la atención dedicada del terapeuta al paciente, y que las energías vitales místicas en realidad no existen.

Un informe de investigación financiado por el NCCAM (Instituto Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa estadounidense), encontró que todas estas investigaciones, por valor de más de 2 mil millones de dólares, no ha añadido ningún nuevo método efectivo a las ya existentes herramientas del sistema de salud.

En la actualidad, sin embargo, está sucediendo un cambio de estrategia. Algunos practicantes de medicinas alternativas, al mismo tiempo que no cejan en proclamar la validez de sus terapias, afirman que, aún en el caso de que no funcionen mejor que el placebo, el placebo es un tratamiento efectivo por si mismo. En esencia, están abogando por una medicina del placebo vía tratamientos alternativos.

Además, afirman que tal vez deberíamos parar de gastar tiempo haciendo ensayos médicos (estudios en los que se evalúa si un tratamiento funciona o no) y empezar a preguntarnos cómo actúa el placebo y cómo podemos integrarlo en el sistema de salud y la prevención..

En realidad, podemos argumentar que se conoce perfectamente el alcance del efecto placebo. Es lo que teníamos en la era de la medicina pre-científica, cuando la esperanza de vida rondaba los 40 años.

Recientemente, un artículo en el New England Journal of Medicine escrito por David Gorski (se puede leer un excelente review aquí) muestra de manera sencilla la verdadera naturaleza del efecto placebo. Fijémonos en las siguientes figuras.

En este estudio se comparó un medicamento probado para el asma con dos placebos, un inhalador placebo (sin principio activo) y la acupuntura, a la vez que se mantuvo un grupo de control sin tratamiento. Las dos figuras superiores resumen el estudio. La figura superior muestra los resultados subjetivos, es decir, cómo se sentía el paciente tras probar el medicamento/tratamiento. Los dos grupos de placebo muestran una mejora respecto al grupo de control (sin tratamiento), al mismo nivel que el tratamiento real (albuterol).

La figura inferior muestra la misma comparación, pero para resultados objetivos, en este caso, la medida de la función del pulmón, la capacidad pulmonar. Aquí vemos que los dos placebos no muestran mejora respecto al grupo de control. Sin embargo, el medicamento real tiene un efecto visible, una mejora de la capacidad pulmonar.

Estos resultados ponen la medicina del placebo en una posición muy clara, y es un resultado generalizable y consistente con otros estudios sobre el placebo. Para resultados objetivos fisiológicos, no hay efecto placebo. Los placebos no son mejores que no tratarse en absoluto.

Cabe destacar que en las gráficas se observa aún una mejora incluso en el grupo de control. Esto refleja efectos no específicos, efectos estadísticos como la regresión a la media. Hay muchos efectos no controlados que tienen que ser evaluados mediante estudios estadísticos para obtener un resultado claro. Comparando con el grupo de control vemos que el efecto placebo está enteramente compuesto de estos efectos estadísticos.

Esto significa que no hay pruebas del llamado efecto mente sobre la materia que tenga un efecto fisiológico objetivo medible.

Para resultados subjetivos, donde el paciente dice sentirse mejor, hay un efecto grande adicional. Esto se compone de la esperanza del paciente en curarse, sesgos cognitivos, y otros efectos psicológicos.

Lo que este estudio sugiere es que el efecto placebo se compone de efectos psicológicos que no vale la pena potenciar. Son efectos terapéuticos no específicos e ilusiones estadísticas.

Como conclusión, el efecto placebo no parece ser suficiente justificación para utilizar ningún tratamiento o ritual particular. La otra conclusión es que la magnitud del efecto placebo para efectos objetivos no fue mayor que el efecto de un ritual particular como la acupuntura. Esto choca con las afirmaciones de los terapeutas alternativos de que la medicina alternativa proporciona un efecto placebo más potente que la medicina científica.

Los rituales pseudocientíficos no son necesarios, y vienen acompañados con el riesgo de promover creencias pseudocientíficas en el sistema de salud. Como James Randi dijo, “Es muy peligroso creer en cosas absurdas”. Esto es, quizás, mucho más cierto en el campo de la medicina.

Traducion libre de un artículo publicado en Neurologica Blog por .

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