Investigadora de la Universidad de Barcelona promueve las pseudociencias

Apadrina un cientifico

La ciencia no esta en su mejor momento. Por un lado, los sucesivos gobiernos españoles van reduciendo la financiación destinada a I+D, lo que ha llevado a la ciencia española al borde del colapso (aprovecho para pedir que apadrinéis a un científico, no os arrepentiréis). Por otro lado, la sociedad cada vez está más separada de los descubrimientos científicos. Raramente estos tienen cabida en la televisión, y, cuando lo tienen, el rigor informativo deja mucho que desear.  Como consecuencia de la poca educación científica general, las pseudociencias campan a sus anchas por nuestro país. Por ese motivo creo que los divulgadores, profesores y científicos deben unirse, mostrar al público su trabajo, dedicar parte de su escaso tiempo para que la gente valore la ciencia, el conocimiento y la utilidad del pensamiento racional. Porque, si nadie les da a conocer la ciencia, la sociedad estará desprotegida frente a charlatanes dispuestos a engañarles con cuentos de fantasmas, auras, chakras, ovnis y demás elementos mágicos.

Entonces, el papel del investigador frente al charlatán debería estar claro para todo el mundo. Podéis imaginar mi sorpresa al descubrir que la investigadora y profesora titular de la Universidad de Barcelona Anna Diez se dedica a promover la pseudociencia del Reiki en congresos de nula credibilidad como el VII Congreso de Ciencia y Espíritu, celebrado en Barcelona en Mayo de 2011. Sinceramente, no me esperaba que un profesor universitario en activo, en una rama de ciencias como la Química Terapéutica, que además dirige un grupo de investigación, tenga en su curriculum dudosos títulos como maestra de Reiki o terapeuta practicante de chamanismo transcultural. Lo que es más, esta profesora ha escrito un libro titulado “Reiki: qué es y cómo funciona“, publicado por la editorial de la Universidad de Barcelona (para mas inri), e imparte cursos de Reiki al módico precio de 150 euros. Abajo os dejo el vídeo de su charla:

Pero, ¿qué es el Reiki? El Reiki es una supuesta técnica de curación mediante la imposición de manos inventada por Mikao Usui en el siglo XIX. Según sus practicantes, el terapeuta se convierte en un medio a través del cual canaliza la energía universal, que fluye a través de sus manos curando las dolencias del paciente. Las enfermedades, dicen, surgen debido al desequilibrio del campo energético humano, que ellos intentan equilibrar. Los maestros de Reiki, como otras pseudociencias como la homeopatía o la acupuntura, recurren frecuentemente a explicaciones basadas en teorías cientificas, como el electromagnetismo y la física cuántica, para dar credibilidad a su práctica . Por el camino, sin embargo, mezclan conceptos, los sacan de contexto y se inventan otros pocos para acomodarlos a su visión de la realidad (ver video anterior, a partir del minuto 43:25, no tiene desperdicio).

Por supuesto, esta pseudociencia no ha probado eficacia más allá del placebo. El ejemplo que me parece más revelador (por su sencillez y contundencia) es el experimento realizado en 1996 por una niña de 9 años, Emily Rosa, que demostró que los practicantes de una variante occidental del reiki no eran capaces de detectar la energía vital que dicen manipular.

El experimento de Emily Rosa. Dibujo: Pat Linse.Emily reunió a veintiún sanadores, que aceptaron ponerse a prueba. De uno en uno, los hizo sentarse en una mesa, de tal forma que la escolar se encontraba enfrentada y separada del sanador por un biombo. El cartón solo dejaba pasar las manos del sanador, pero impidiendo que viera nada más. La niña colocaba entonces su mano encima de una de las del terapeuta, al azar, y anotaba si este era capaz de detectar el supuesto campo energético humano. Los terapeutas acertaron en 123 (44%) de 280 intentos, lo esperado por azar. La niña publicó dos años después los resultados de su investigación en la prestigiosa revista de la Asociación Médica Americana, dejando claro que el toque terapéutico es una patraña.

Cada uno es libre de creer lo que quiera. El problema de que una profesora de universidad promueva el Reiki es que se aprovecha del prestigio social que tienen los científicos para dar credibilidad a su fantasía, y, consciente o inconscientemente, da credibilidad a la práctica en si. La gente puede caer en el argumento de autoridad y pensar, “si un profesor de universidad dice que el Reiki funciona, quién soy yo para contradecirlo”. En la siguiente entrevista a esta señora se aprecia este efecto, ya que el entrevistador alaba su profesión y la utiliza para dar credibilidad a las palabras de la Sra. Diez.

¿Cómo es posible que esto pase en una Universidad del siglo XXI? Si esta mujer quiere practicar y promover el Reiki, una práctica a todas luces irracional, debería dejar de un lado su puesto y su posición. Si no, ¿cómo esperamos que la gente valore la ciencia si la propia universidad mezcla ciencia y pseudociencia?

A mí esta historia me ha dejado un mal sabor de boca, ¿qué opináis?

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