Investigadores obtienen la imagen de un rostro a partir del ADN

Estamos en la escena de un crimen. Es un caso especialmente difícil de resolver. No hay testigos visuales, los investigadores no tienen ningún sospechoso ni un móvil que pueda explicar los hechos. Sin embargo, están cerca de resolver el caso, porque han encontrado un pelo del atacante. Llevan la prueba al laboratorio y en unas horas tienen la cara del asesino, reconstruida a partir de su ADN.

CSI: CRIME SCENE INVESTIGATION

Aunque parece una escena sacada de CSI o una película de ciencia ficción, puede que dentro de no mucho tiempo se pueda hacer algo parecido. Unos investigadores de la Universidad de Pensilvania han desarrollado un programa de ordenador que puede crear un modelo tridimensional basto de una cara a partir de una muestra de ADN.

Desde hace unos años se puede conocer el color de los ojos y el pelo a partir del ADN de una persona, conociendo los genes que regulan estas características. Sin embargo, la estructura de una cara es mucho más compleja, y mucho más importante para investigadores forenses. El problema es que es mucho más difícil conectar los rasgos de un rostro con variaciones genéticas.

El antropólogo Shriver y sus colegas tomaron imágenes de alta resolución de las caras de 592 personas con ancestros europeos y africanos y usaron esas imágenes para crear modelos 3D de las caras. De estos modelos tomaron más de 7000 puntos de la superficie y midieron cómo esas caras variaban de la media (si tenían la nariz más plana, los pómulos más anchos, si eran más masculinas o femeninas, así como la etnia).

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En un segundo paso, los autores compararon el genoma de los voluntarios para identificar puntos en los que el ADN se diferenciaba por una sola base. Para reducir la búsqueda, se enfocaron en genes que se piensa están involucrados en el desarrollo del rostro, como la forma de la cabeza en el desarrollo embrionario temprano, y aquellos que se encuentran mutados en patologías que afectan a la forma del rostro. Entonces, teniendo en cuenta el sexo y los ancestros de la persona, fueron capaces de calcular la probabilidad de que un gen fuera responsable de una característica facial particular.

Una vez identificaron 20 genes asociados con la forma de la cara, desarrollaron un programa que realiza el trabajo inverso, es decir, transforma el ADN de un individuo desconocido en un modelo facial. Por supuesto, se trata de aproximaciones, ya que hay muchos genes que están involucrados en el proceso. Identificarlos a todos podría llevar mucho tiempo. Por eso los autores afirman que se necesitan más personas y genes para dar resultados más precisos.

¿Veremos estas investigaciones aplicadas a la vida real? ¿Tendrán en un futuro los policias este tipo de herramientas?  Seguro que, de ser así, su trabajo se simplificaría mucho.

Fuente: http://www.nature.com/news/mugshots-built-from-dna-data-1.14899

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